4.1. Temàtica
Dalí ofrece una visión simple y austera de la naturaleza, un paisaje con un punto estático que transmite cierta esterilidad. La sensación de inmortalidad queda reflejada por la inexistencia del mismo tiempo y por una cierta congelación del instante.
Pareciera que manipulando el medio de control del tiempo lo estuviera doblegando, como si uno pudiera escapar al paso del tiempo sólo por desfigurar sus instrumentos de medición. El tema se repite en ''Reloj blando''.
Se observa también un rostro híbrido que semeja parte pájaro parte ser humano, el cual encima tiene uno de estos relojes doblegados, como si no pudiera librarse de este medio de control. A la izquierda se observa un reloj cerrado y encima de éste partículas que podrían representar restos de podredumbre. Estos tema se repetirán con frecuencia en su obra. En una revisión posterior creó ''La desintegración de la Persistencia de la memoria''.
En el cuadro de Dalí no se cuestionan sólo la materialidad de lo representado, su color y su congruencia; también los signos del tiempo -el verdadero tema del cuadro- experimentan un cambio profundo, difícilmente comprensible desde el punto de vista racional.
4.2. Significat
Podemos decir que, las diferentes horas que marcan los relojes insinuan la relatividad del concepto del tiempo. Es evidente que Dalí muestra aquí una de las preocupaciones más artificiales y abstractas inventadas por el hombre: la angustia de controlar el tiempo según las horas que marca el reloj. El paso del tiempo, su relatividad y fluidez son conceptos planteados y ampliamente interpretados por los autores que han escrito sobre esta pintura. Dalí deforma los mismos instrumentos que nos han de informar sobre el tiempo y anula su función. Todos los relojes marcan una hora diferente, y el único que mantiene su rigidez inicial está pintado boca abajo einfestado de hormigas.
La inutilidad del tiempo se evidencia en el mismo momento en que el símbolo, el reloj, queda destruido. Hay más interés en conservar la memoria y a encallarse en el pasado que no en avanzar hacia un presente y un futuro. Dalí reivindica la ausencia de tiempo, sin el cual saboreamos mucho más su presencia eterna. Contrapone, con elegancia, una escena tan infinita como es el paisaje con unos objetos que nos recuerdan a cada momento la fugacidad de los instantes y de las cosas; todo es efímero y escurridizo. Esta voluntad de permanencia en el ayer y de recordar un pasado no controlado por el tiempo es el que acaba por dar título a la obra: La persistencia de la memoria.
Otra interpretación dice que todo lo creado por el hombre está representado en el cuadro como un elemento blando efímero, pasajero, que se deshace ...sólo los elementos duros que constituyen las rocas del paisaje perduran, y así se encuentra la verdadera perdurabilidad de los recuerdos. El mismo Dalí nos recuerda que la medida técnica del tiempo no tiene valor ni importancia en comparación con el valor infinito del paisaje del Cap de Creus.
El tiempo fugitivo, que asimismo tiene su expresión simbólica en el cuerpo del caracol en disolución, autorretrato del pintor, no se refleja sólo en el avance de las manecillas, sino en la fusión de los relojes. A su vez, el reloj rojo invadido de hormigas es como una señal de alarma que llama la atención sobre la muerte, lo mismo que el esqueleto de árbol de la parte izquierda del cuadro. La persistencia de la memoria, es el miedo al paso del tiempo.